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Cómo es el diagnóstico.
Noventa minutos, $32.000, y una hoja que te llevás aunque no vuelvas nunca.
Antes, durante y después.
El diagnóstico no es una charla motivacional. Es trabajo con papeles sobre la mesa: los tuyos, los resúmenes, los contratos y lo que te escribieron los acreedores.
Lo hacemos con Romina y Federico juntos, en el estudio de Roque Sáenz Peña 554 o por videollamada. Si venís en pareja o con un hijo que ayuda con las cuentas, mejor: el precio es el mismo.
Antes
Te mandamos por WhatsApp la lista de qué traer. Si no encontrás algo, venís igual: lo buscamos juntos.
Durante
Anotamos cada deuda con saldo, cuota, costo y fecha. Federico mira si hay algo que reclamar o algún plazo legal corriendo.
Después
En dos días hábiles te llega la planilla en limpio, con tres colores de urgencia y lo que te sugerimos hacer primero.
Qué traer.
No hace falta que esté ordenado. Una bolsa con todos los papeles también sirve.
- Los últimos resúmenes de cada tarjeta
- Contratos o cupones de préstamos y créditos en cuotas
- Cartas, mails o mensajes de cobranza
- Cualquier papel de un juzgado, aunque no lo entiendas
- Boletas de servicios atrasados
- Una idea de cuánto entra en la casa, mes por mes, incluida la temporada
Los noventa minutos.
- Los primeros veinte
Escuchamos. Qué pasó, desde cuándo, qué te preocupa más. No anotamos números todavía.
- La hora del medio
La planilla: una fila por deuda, con lo que dice cada papel. Es la parte más larga y la que más alivia, aunque no lo parezca mientras la hacemos. Federico separa lo que es una deuda de lo que es un cobro que se puede discutir.
- Los últimos quince
Qué es urgente, qué puede esperar y qué te conviene hacer esta semana.
- Y después
Si con eso te alcanza, terminamos ahí. Si querés seguir, el diagnóstico cuenta como el primer encuentro del plan de tres.